La imagen corporativa, al igual que la portada de un libro o la apariencia de una persona, se va a juzgar como inicialmente interesante en virtud del impacto de su diseño exterior, su publicidad o un impactante logotipo. La percepción de una compañía, lo que ésta implica y nos quiere decir y/o vender. Por lo tanto, trabajar en la creación de una imagen corporativa nos lleva a hacerlo en la dirección de la percepción sensorial en primer lugar.

El diseño/creación y la gestión de una imagen corporativa ha adquirido una relevancia enorme en el panorama empresarial e institucional tanto a nivel nacional como internacional, independientemente del tamaño de la entidad o corporación. Tanto Pymes como multinacionales y empresas familiares, gobiernos e instituciones/organizaciones de distinto cariz, tienden a ofrecer una imagen única, y cuentan con un mejor desarrollo de la identidad corporativa buscando esa diferenciación y la obtención de ventajas competitivas gracias a un buen diseño de imagen corporativa. Ahí es donde las empresas especializadas en diseño de identidad visual corporativa, globalmente considerada, jugamos un importante rol a la hora de incrementar el valor añadido. Estamos actualmente operando en un mercado en el que hay que cuidar especialmente las características organizacionales que van a conformar los rasgos diferenciadores de cada marca. Si logramos crear esa diferenciación en la percepción de la faceta visual, a través de un diseño directo, intuitivo, que capte la identidad corporativa, tendríamos mucho terreno ganado a la hora de atraer al potencial cliente o consumidor final.

Un consumidor final que aprecia, incluso de manera inconsciente, la consistencia entre el posicionamiento de los productos ofrecidos y la imagen corporativa global ofrecida. Coherencia, consistencia y credibilidad son quizás aspectos menos intuitivos pero, definitivamente, ineludibles a la hora de convencer al potencial cliente y/o consumidor. Frente a esta perspectiva conceptual más trabada con el subconsciente de la mente del target, la faceta más visual simplificaría a nuestro potencial objetivo la toma de una decisión de consumo o inversión. Por ello es tan relevante el diseño de una imagen plasmada en logotipo, con determinados colores, formas, texturas y materiales concretos, etc... Por lo tanto, una amalgama entre lo conceptual y lo visual resulta imprescindible para conformar una identidad corporativa compacta, sólida y consistente que nos ayude a llegar al mayor número posible de potenciales clientes/consumidores/inversores.

Por Tango Estudio. Síguenos en Google+